25.2.09

a Eliana

La agenda, el despertador y hasta mi propia piel me dicen que es tiempo de hacer una limpieza. De levantar sábanas, barrer el polvo y dejar de esconderlo en las esquinas. Que borro esto, que tiro aquello, que guardo y meto lo otro cada vez más arriba y lejos de la mesita de luz. ¿Qué dejo y qué llevo conmigo? Lo esencial. Pufff, tremenda palabrita, complicada palabrita. Si es lo esencial puedo dejar muchísimas cosas en el olvido, y digo muchísimas. Creo que una vida entera casi, así estaría empezando una nueva.
Y si me dan para elegir;
pensé dos horas esa frase... si tengo que elegir, cosa que estoy haciendo indefectiblemente, me hago responsable de tener la sonrisa un poco corrida de lugar, de llevarla por la calle no sólo torcida sino por la mitad. Y si elijo, definitivamente me desheredo de mi cuerpo, me doy un par de patadas y me echo a la calle. No soy digna de seguir acá adentro, de ninguno de estos latidos, ni de poder apreciar una sola caricia. Yo misma me pongo en penitencia y me castigo hasta no haber hecho bien la tarea.

Hoy te toca vivir, persona que mueve este cuerpo, y eso es muy distinto a atrapar el aire. Hasta no haber aprendido no vas a poder salir; y eso no lo voy a elegir yo, del momento que ningun yo se elige a sí mismo. No va a suceder porque yo lo ordene, tu cuerpo mismo lo dicta automáticamente.

No hay comentarios.: